martes 27 de enero de 2009

NUESTRO PRIMER SCALEXTIC

¿Quien recuerda su primer Scalextric? Nadie. Resulta curioso pero casi todas las personas que conozco no recuerdan el día que llegó a casa su padre con la caja en las manos... y no es por falta de memoria. Siempre había estado allí. Y es que en teoría el Scalextric era para el niño, pero es curioso que no tuvieramos la edad para disfrutarlo. Ahora me río cuando mi madre me cuenta que mi padre me lo compró en mi primer año de vida, pero me resulta más gracioso que lo viera desde la cuna como jugaba sentado en el suelo.

Pasó el tiempo y llegó el día en el que lo montamos para poder disfrutar de aquellos (ahora antiguos) mandos, que en silencio se escuchaban las resistencias a modo de "muelles oxidados". El resultado de aquella primera toma de contacto fué el retrovisor del Ferrari Testarrosa roto y una bronca bien ganada. Y pudo ser peor, ya que no sé porqué extraño motivo cuando somos pequeños tenemos la imperante necesidad de hacer burradas, y el Scalextric parece un imán difícil de resistirse.

Poner dos coches en el mismo carril, intentar derrapar en el interior de una curva para hechar al otro coche, circuitos interminables, impedir por todos los medios que tu hermano no pudiera recoger el coche estraviado para continuar la carrera... todo ello siempre acababa en pelea, bronca y castigos sin jugar una semana, y sin contar con una videoconsola o internet era una semana muy larga.

Como con todo al final te acabas cansando y dejas de un lado este precioso hobby, pero por suerte creces, maduras y acabas pensando que cuando tu hijo cumpla su primer año de vida le regalarás un Scalextric.

Scalextric tienda

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